Alimentación




Para el proceso de la alimentación son muy importantes la lengua y el pico, ya que muchos de ellos están especializados en determinadas funciones.

El cuervo tiene un pico lo suficientemente fuerte para matar un pequeño mamífero o abrir una nuez, pero lo necesariamente fino en la punta para coger un insecto; los de las aves canoras son finos para poder capturar los insectos y las semillas, el pájaro carpintero cuenta con un pico en forma de cincel para perforar la madera y una lengua fina y larga para extraer los insectos, mientras que los de las aves de presa requieren ser en forma de gancho y muy fuertes para desgarrar la carne. Los colibrís y otros chupadores de néctar cuentan con picos largos y finos y lenguas tubulares con forma de cepillo en la punta. Las aves que se alimentan durante el vuelo, como chotacabras, vencejos y golondrinas tienen picos muy cortos pero de amplia abertura para atrapar insectos.

Tanto los chichicuilotes como las agachadizas tienen picos finos y alargados para buscar gusanos y otros animalillos en el lodo; en los patos el pico es plano con flecos para filtrar el agua y retener sólo los alimentos. Muchas aves sumergen sus picos y sus cabezas dentro del agua para alimentarse de peces. Otras incluso bucean en su persecución.

Los hábitos de alimentación pueden llegar a ser muy peculiares. El cuervo arranca las patas del grillo antes de comerse el cuerpo; el halcón despluma el ave antes de comérsela; muchas aves golpean a los insectos contra superficies duras para destrozar el exoesqueleto antes de ingerirlas; otras lanzan sus presas desde grandes alturas para matarlas antes de comerlas. Igualmente los búhos y lechuzas regurgitan los huesos y la piel de los animales en unos paquetes que se conocen como egagrófilas.
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© 1996, Sergio E. Avilés/Museo de las Aves de México
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