La mayoría de las aves emiten sonidos
vocales; sólo los kiwis, zopilotes, auras y cigüeñas
son mudas, el resto suele producir sonidos vocales simples denominados llamadas
y/o una serie de notas con patrón y un ritmo perfectamente definido,
conocido como canto. Generalmente sólo canta el macho, pero en algunas
especies también lo hace la hembra aunque en forma distinta.
Los cantos y llamadas son particulares de cada especie. Los primeros son
aprendidos y los segundos son heredados, ambos tienen funciones precisas.
Mediante el canto, el macho proclama los límites de su territorio
y advierte a posibles rivales que esa área está ocupada. Otro
uso del canto es atraer la atención de las hembras y mantener la
relación entre macho y hembra durante la época del cortejo.
Las llamadas tienen un especial significado; dolor, alarma, amenaza, atención,
etc., son inmediatamente comprendidas por las aves de la misma especie.
Los cantos y llamadas son producidos en un diminuto órgano formado
por membranas vibratorias, llamado siringe, el cual se localiza en
la parte inferior de la tráquea, exactamente en la bifurcación
de los tubos bronquiales que conducen a los pulmones. Haciendo cambiar la
presión del aire en este órgano, alargándolo o acortándolo,
el ave varía la intensidad y tonalidad de los sonidos.