Dos rutas alternas entre Saltillo y Monterrey

Screen Shot 2017-03-06 at 12.58.02II — EL REGRESO

O el comienzo

Antes de que el sol asome por atrás del Cerro de la Silla, a tiempo para ver sus rayos nuevos pintar el Cerro del Obispado por la mañana, debe uno enfocarse rumbo a García, otra ciudad con corazón de villa, conocida por sus famosísimas grutas, las más grandes del noreste de México y paseo obligado, luego de un nutrido desayuno, claro.

En nuestra última visita estuvimos por el restaurante Plaza de Icamole, de don Luis Alferez, siempre exigiéndose uno el más estricto autocontrol con las enormes tortillas de harina estilo Sinaloa y el machacado con salsa. Si lo que le pesca por aquí es la hora de la comida, quizá por visitar temprano las grutas o perderse en alguno de los simpáticos museos de esta ciudad como el Ojo, don Luis presume de hacer el mejor asado de puerco del mundo -¿para qué limitarse? dice- y prepara también un puchero (caldo de res) que podría aspirar a este título así mismo; los domingos tiene una paella que difuculta la elección todavía más.

Icamole fue el nombre de un cacique indígena de la región chichimeca, y de la hacienda cercana a la que habrá de trasladarse en el camino, fundada en medianía del siglo XVIII. La casa, que don Luis Alferez utiliza de estudio y pronto ofrecerá algunos cuartos de hostal y servicio de restaurante, fue construida en 1854 por el General Jerónimo Treviño. Aquí, en 1876, Porfirio Díaz perdió una batalla al término de la cual echó a llorar, ganándose el mote de “el llorón de Icamole.” Todo el camino es desértico, y en las lomas de roca arenisca pueden encontrarse cactáceas y ejemplos de la admirable flora y fauna nativa.

Llegará el viajero a San Joaquín, impresionante desarrollo del arquitecto regiomontano Manuel Barragán, centrado en los mejores manantiales de aguas termales azufrosas que existen en el sureste de Coahuila.

Screen Shot 2017-03-06 at 12.57.16La alberca subterránea para el visitante ocasional, techada por bóvedas de ladrillo y columnas de piedra, así como los baños privados que están al alcance de los huéspedes del hotel, se acompañan con todo un complejo de instalaciones para reuniones de trabajo y descanso por igual, comunicadas vía satélite con el resto del mundo que parece estar lejos, muy lejos y ser algo innecesario estando aquí, al cuidado del personal de lo que parecerá sin duda el mejor spa que se encuentra en el desierto al viajero exigente que busca todas las comodidades del mundo moderno en este entorno.

Screen Shot 2017-03-06 at 12.57.28Aquí se recomienda hacer la comida del día, en su elegante restaurante gourmet cuyos platillos tienen más mérito todavía por existir en medio de la gran nada.

Una gran nada que resulta ser un espejismo pleno, al cabo, pues hay de todo.

El viaje continúa hacia Paredón, histórico poblado y centro ferroviario que cobró gran importancia antes y durante la revolución mexicana y es tema de corridos y leyendas que pueden escucharse en las cantinas del pueblo, entre ellas la llamada Pancho Villa, propiedad del luchador Sangre Chicana, Andrés “Richardson” Durán Reyes.

Otro rincón que puede visitarse, además de innumerables cerros repletos de petroglifos que narran la historia antigua según los auténticos colonizadores, es la Hacienda de Anhelo, donde existe una antigua capilla en la cual se venera igual que en Saltillo al Santo Cristo.

En poco tiempo se conectará ya con la carretera 57, que puede llevarnos a Monclova o regresarnos a Saltillo, a 65 kilómetros de distancia.

II – THE RETURN TRIP

Or the beginning

Before the sun rises from behind saddle back mountain, in time to see its new rays paint the Bishop’s palace in the morning, one travel West to García, another city that’s a village at heart, known by its utterly famous caves, the biggest in Northeastern México and a must see, after a hearty breakfast, of course.

In our last visit we stopped at restaurant Plaza de Icamole, property of don Luis Alferez, Screen Shot 2017-03-06 at 12.57.04always excising the strictest auto control on the enormous wheat tortillas and feathered beef with eggs and salsa. If what gets you here is lunch time, maybe for having made an early run to the caves or letting yourself get lost in one of the cute museums of this city, perhaps el Ojo, don Luis boasts to cook the best pork asado in the world –why limit yourself? He asks– and also prepares a puchero (beef soup) that could itself aspire to the same title; on Sundays he has a paella which makes a selection really difficult.

Icamole was the name of an Indian chief of the chichimecas, and  still is that of the nearby hacienda to which one must travel on the road, founded around the middle of the 18th century. Gen. Jerónimo Treviño built the house, which don Luis Alferez uses as a studio and soon will offer some beds for the night and restaurant service, in 1854. Here, in 1876, Porfirio Díaz lost a battle at the end of which he cried himself to sleep, for what he is known as “el llorón de Icamole.” All this route is through a desert, and on the hills you can find cacti and other examples of characteristic wildlife.

The traveler will get to San Joaquín, impressive architectural development by regio architect Manuel Barragán, centered on the thermal sulphurous springs from Coahuila’s Southwest.

TScreen Shot 2017-03-06 at 12.55.23he pool, covered with brick domes and stone columns, is accompanied by a complex of meeting rooms and rooms for relaxing, communicated via satellite with the rest of the far, far away and unnecessary world while being here, under the care of what will seem without a doubt the best spa found in the desert to someone looking for all the comforts of the modern world.

We recommend lunch at the superb restaurant.

The trip continues to Paredón, historic community and train hub which had great importance before and during the Mexican revolution and is theme to many songs and legends which you can listen to at the town’s cantinas, among them one called Pancho Villa, property of wrestling champion Sangre Chicana, Andrés “Richardson” Durán Reyes, who was born here.

You can also visit the Hacienda de Anhelo, where there is an old chapel dedicated to the Christ Saint, as in Saltillo.

In no time you will connect to highway 57, which can take us to Monclova or bring us back to Saltillo, 65 kilometers away.

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